Textos y Publicaciones

3 de mayo de 2021

La esperanza de nuestra vida

13 de febrero de 2021

Crucemos este desierto

13 de octubre de 2020

Los tiempos que nos tocan vivir

4 de mayo de 2020

La llamada

10 de febrero de 2020

A ti, con tu nombre y apellidos

1 de mayo de 2019

Ave Maria, Ave verum Corpus

16 de octubre de 2018

מרתא

13 de mayo de 2018

Hágase en mí

Hermano Mayor

Antonio Távora Alcalde

La esperanza de nuestra vida

3 de mayo de 2021

Os invito a todos a consagrarnos a la Virgen en estos preciosos días de primavera donde celebraremos el triduo en su honor.

Coronados con el yelmo de la resurrección en este tiempo pascual y habiéndonos liberado del pecado nos encontramos para siempre, combatiendo con el escudo de la fe en la certeza que Cristo ciertamente nos ama y hadado la vida por nosotros, aunque a veces pongamos nuestras excusas de culpar a Dios por las enfermedades, porque nos ignoran o por otras causas que nos afectan. El mal puede venirnos en creernos o que Dios no nos ama o en que Dios no existe, y nuestras armas fundamentales en esta Hermandad que os invito a vivir, son la Palabra y la oración, siempre siendo celosos de anunciar el Evangelio y ayudar a los más desfavorecidos, y tomar esto como algo que verdaderamente nos mueve y nos impulsa como nuestro lema anuncia. Este celo, que debemos sentir como un celo entendido por sufrir que alguien nos quita lo que más queremos, es la forma que los hermanos de Santa Marta han de expresar su compromiso con la Iglesia, más aún en este tiempo pascual y en este mes de mayo dedicado a Nuestra Señora de las Penas.

Debemos dejar atrás ese hombre viejo que todos llevamos dentro, ese que nos aturde, que piensa que todos es malo, que sufre con su enfermedad, con su trabajo o con sus estudios, su situación familiar o con aquellos planes e ilusiones que no le salen o no le acaban de salir, y sacar de esta situación un hombre nuevo, pensadoque en la Penas de María, con su sufrimiento, su dolor humano de madre, su agotamiento ante tal injustica de ver morir a un Hijo, Dios y hombre joven, carne de su carme, existe la felicidad; pensando que he aquí una Hermandad dondete espera una Palabra del Señor, de consuelo, de aliento de vida cristiana y de fe profunda para abordar ese hombre nuevo que Jesús nos da librándonos de la muer- te y en la esperanza de la resurrección, que aún con nuestras dudas y miedos, nos espera gloriosa para siempre. Tan cierto como que, a pesar de todo, el Señor nos ama, aún en la más paupérrima actitud que demostremos, busquemos o suframos en nuestra vida, nos libera del pecado y nos da su salvación para siempre. Mientras tanto seamos fieles a su Palabra en la escucha y en la acción, en la oración y en vivir como hermanos de una misma Hermandad.

Pasó una Cuaresma, tan atípica como peculiar, donde hemos intentado poner a nuestra Hermandad a disposición de todos los hermanos, como si de un tiempo nor- mal se tratara, aunque sabemos que este tiempo de normal nada tiene. Pido disculpas a cualquier hermano que por los ajustes y toma de decisiones complicadas como los aforos, formas nuevas en algunos cultos y celebraciones, así como otras iniciativas que hayamos podido tomar y no se haya sentido atendido adecuadamente. Creedme que, a pesar de pensar en todos, siempre es complicado dar con estas soluciones que en la mayoría de los casos las circunstancias nos imponen. Aún con todo, vivimos un Lunes Santo lleno de intensidad y cariño de muchos hermanos, que como siempre asistieron a su Hermandad en tan señalado día para ver a nuestros Sagrados Titulares y rezar ante ellos y también participar en las celebraciones programadas. El quinario, el vía crucis, la meditación y la veneración al Santísimo Cristo de la Caridad y a Nuestra Señora de las Penas en este complicado año, nos acercaron, como siempre, al misterio de Dios y su bendita Madre en la esperanza de recuperar para el próximo ejercicio la añorada normalidad.

Seguimos adelante con muchos proyectos e ilusiones, algunos materiales como el recién aprobado mobiliario de la capilla; seguimos en la lucha burocrática (tres años) para poder construir un columbario para el descanso de nuestros hermanos difuntos, una nueva estructura para la celebración de cultos, la bandera de Tierra Santa y algunos proyectos más, pero fieles a nuestro estilo marcado desde siempre; hemos cele- brado una cualitativa Aula de Formación Permanente acerca de la celebración de la Eucaristía; los jóvenes, poco a poco y a pesar del aplanamiento impuesto por la crisis sanitaria, se van incorporando en la vida específica de la Hermandad en acciones propias para ellos, y la Caridad. La Caridad que atendemos no es la habitual, se han elevado el número de casos personales y también de instituciones con los que la Hermandad colabora habitualmente, pero, gracias a Dios, de momento con la ayuda fundamentalmente de vosotros, con vuestras aportaciones y generosidad, podemos atender, como en el reciente Sobre de Caridad del Lunes Santo, donde hemos recaudado una importante cantidad para el comedor social de San Juan de Dios. Que Dios os lo pague. Nuestro Proyecto de Emancipación de Jóvenes, que realizamos conjuntamente con las Madres de los Desamparados y San José de la Montaña, marcha por el sendero correcto y esperamos poder aportar lo necesario para que pueda tener su vida asegurada, pues ya son muchos chicos los que la Hermandad saca adelante paraque tengan una digna vida en su mayoría de edad.

Nos queda un mes de mayo por delante donde, por segundo año consecutivo, tendremos diariamente las “Reflexiones sobre María”, escritas por diferentes sacerdotes que nos exaltarán la advocación de Nuestra Señora de las Penas, ayudándonos en nuestra oración en este mes mariano. Os invito a todos a consagrarnos a la Virgen en estos preciosos días de primavera donde celebraremos el triduo en su honor, con más esperanza que nunca, para que todo lo triste que acontece termine.